Ya
llegó otra vez esa época del año en la que muchas familias cortan un árbol del
monte para meterlo en sus casas y decorarlo, en la que llega a nuestros hogares
un viejo vestido de rojo, con barba blanca y algunos kilos de más a traer
regalos y en la que algunos padres recorren como locos las tiendas para
encontrar los regalos preferidos de sus hijos.
La
navidad es tiempo de villancicos y cenas familiares que se repiten año tras
tras año. Sin embargo cada familia tiene sus costumbres y cada país tiene sus
propias tradiciones navideñas, algunas de ellas muy extrañas y curiosas.
Vistas
así, algunas de las tradiciones navideñas pueden resultar curiosas pero estamos
acostumbrados a ellas y nos parecen de lo más normal.
Sin
embargo, hay algunas costumbres de otros países que todavía pueden
sorprendernos.
La
navidad es tiempo de villancicos y cenas familiares que se repiten año tras
tras año. Sin embargo cada familia tiene sus costumbres y cada país tiene sus
propias tradiciones navideñas, algunas de ellas muy extrañas y curiosas.
Porque
el ser humano y su cultura no deja de maravillarnos, no te pierdas estas tradiciones navideñas más extrañas y curiosas del mundo.
Cada
fiesta y cada cultura tiene sus comidas y dulces típicos, puede que para
nosotros sea mazapán y turrón, pero para los japoneses la Navidad es sinónimo
de KFC. Todo fue fruto de una casualidad. Hace 40 años gracias a una campaña de
marketing, el Coronel Sanders invitó a los japoneses a comprar su pollo frito
como cena de Navidad y desde entonces el día 25 de diciembre los
establecimientos KFC se llenan de clientes que siguen esta curiosa tradición
transmitida de padres a hijos.
Otro
dato curioso de los japoneses es su costumbre de enviar tarjetas de
felicitación navideñas de mil formas y colores excepto las tarjetas de color
rojo. Puede que en el mundo el color rojo sea el color de la Navidad pero en
Japón están consideradas de muy mal gusto ya que ellos envían sus notas
fúnebres en sobres de color rojo.
Yugoslavia: Atar a los padres.

Gales: El ritual de Mari Lwyd
En algunos
pueblos rurales de Gales es habitual celebrar Navidad con el extraño ritual de
Mari Lewyd, que se trata de un extravagante desfile encabezado por el portador
de una calavera de una yegua. El vecino elegido amarrará la calavera a un palo,
del que cuelga una sábana blanca tras la que se ocultará. En ocasiones, la
mandíbula de la calavera tiene muelles para hacer chasquidos cuando la gente
pasa por al lado.
Noruega: Esconder las escobas.

Cataluña: El Caganer.

Colombia:
Volar globos por el aíre.
En
Colombia es costumbre soltar al aire globos durante la noche de Navidad como
expresión de gozo y alegría por esta fecha tan especial. Sin embargo esta
bonita tradición a semejanza de los farolillos chinos ha sido prohibida
recientemente ya que muchos de estos globos caían sobre algunas casas
produciendo daños e incendios.
Austria: Krampus.

Holanda:
Zwarte Piet.

En los
últimos años tras un ejercicio de reflexión y cambio de ideas, muchos
holandeses han minimizado el cariz racista de Pedro el negro y algunas
versiones actuales de la historia lo colocan como un deshollinador para
justificar el color negro de su rostro.
Guatemala: La Quema del Diablo.
Desde
hace varios siglos los guatemaltecos celebran la Quema del Diablo el día 7 de
diciembre a las 18:00 para dar la bienvenida al periodo navideño. En este día
las familias hacen limpieza y sacan de casa todos los objetos viejos y/o rotos,
símbolos de maldad, y los amontonan en una pira de madera coronada por una
figura diabólica. Después de quemarlos, es muy importante barrer la casa con
una escoba de paja y bañarla en agua bendita para asegurar la bajada del diablo
a los infiernos.
Italia: La Befana.

“La
Befana” rechazó sumarse a su marcha porque tenía mucho trabajo en casa, mas no
tardo mucho tiempo en arrepentirse de su decisión. Desde entonces recorre el
mundo en búsqueda de aquellos Reyes Magos y del niño Jesús, dejando regalos en
las casas por donde pasa.
Los
yules o jólasveinarnir son personajes navideños típicos del folclore islandés.
Estos pequeño duendes o personajes mágicos viven en las montañas y durante los
trece días previos a Navidad, bajan hasta el alféizar de las ventanas de los
niños holandeses para llenar sus zapatos de regalos si han sido buenos o con
una patata si fueron malos.
Eslovaquia y Ucrania: la cucharada voladora.
Algunas
zonas de Eslovaquia y Ucrania celebran la navidad con una particular costumbre.
Al comienzo de la cena de Nochebuena, cuando toda la familia esta reunida, el
cabeza de familia o miembro masculino más anciano, lanza al techo una cucharada
de loksa, un plato típico navideño hecho con pan y semillas de amapola. Se cree
que cuanta más cantidad de loksa quede adherido al techo, más abundantes serán
las cosechas del año que comienza.
Venezuela: Patinando a misa.
Ni los
villancicos, ni la chimenea ni la nieve. La Navidad en Venezuela se celebra en
las calles, playas y parques, ya que allí es verano. Además si hay algo que les
gusta hacer en Navidad a los venezolanos es patinar, en concreto es tradicional
asistir a misa en patines la mañana de Navidad. La participación es tan alta
que hasta las carreteras de la ciudad permanecen cortadas para que los
caraqueños puedan patinar hasta su iglesia sin peligro.
Nueva Zelanda: Pohutukawa navideño.
En
lugar del típico abeto cargado de decoración navideña, en Nueva Zelanda es muy
común decorar árboles pohutukawa para la ocasión. Y es que durante el mes de
diciembre el árbol florece y está en su mayor esplendor, cubierto de grandes
flores de un rojo muy vivo.
Reino Unido: Batir el budín.

Ucrania: Telas de araña en el árbol.

España: Las 12 uvas desde la Puerta del Sol.
Y cómo
íbamos a terminar sin citar nuestra tradición más querida, tomar las 12 uvas
para recibir el año nuevo, cuyos orígenes se remontan a principios del siglo XX
aunque algunos lo datan de finales del anterior.

Por
supuesto, los españoles son un pueblo bastante divertido y supersticioso, y
esta noche no pueden faltar prendas de ropa interior roja, la quema de deseos,
y los brindis y rituales en la compañía de amigos y familiares. Y es que la
gran mayoría de los españoles celebran la Nochevieja junto a sus seres queridos
y siguen la retransmisión de las uvas desde sus casas. Los más atrevidos se
acercan a la Puerta del Sol en la capital del país para tomarlas junto al resto
de turistas y visitantes.
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